Niños y adolescentes

Desde su concepción hasta la edad adulta, los niños viven situaciones que bien les suceden a ellos o a las personas de su alrededor, les afectan y se  convierten en la base desde la que vivirán y entenderán las futuras situaciones de su vida. De todas estas experiencias vividas aprenden a interpretarse a sí mismos, a los demás y al mundo que los rodea, pudiendo hacerlo desde la seguridad o bien desde el peligro, generando en este último caso dificultades en su día a día.

Embarazos, partos y postpartos con dificultades

Estas situaciones pueden generar dificultades tanto a la madre como al recién nacido, y/o a la relación madre/bebé a la hora de vincular y relacionarse; pudiendo derivar en dificultades en el sueño, la alimentación, la regulación emocional y en sus necesidades de atención.

Dificultades de vínculo y relación

Durante la infancia y adolescencia se genera un proceso evolutivo que va de la dependencia total del recién nacido hasta la interdependencia del adulto. Tanto si este proceso se estanca o se desarrolla en exceso, llegando a la independencia, se generan dificultades de relación, para poner o asumir límites, decir que no…

Miedos y fobias

A lo largo del crecimiento de un niño es normal que pase por ciertos miedos (separación, oscuridad…), pero cuando no evolucionan, aumentan o incapacitan para las actividades diarias, es necesario evaluar qué está pasando para que no pueda sentir seguridad.

Baja autoestima

El no sentirse valioso por lo que uno es lleva a que se intente recibir valía a través de lo que uno hace, encontrando niños que buscan reconocimiento a través de su perfeccionismo, su conocimiento, su dominio de actividades, liderando los juegos, a través de imponerse mediante agresiones (físicas o verbales), asumiendo el juego de los demás, regalando cosas, agradando a los demás o cumpliendo las expectativas que creen que se tienen sobre ellos.

Ansiedad y depresión

La sociedad actual, exigente y competitiva, tiene como objetivo niños independientes, que se adapten al ritmo de los adultos, con muchas tareas, actividades extraescolares, pero sin respetar su ritmo de evolución individual y sin tener en cuenta sus necesidades auténticas: tiempo efectivo para ellos, necesidades de apoyo y acompañamiento. Aprenden a estar siempre en actividad, buscando cosas que hacer, no sabiendo “no hacer nada”, identificar y gestionar sus emociones, tener tiempo para parar, conectar con uno mismo, observar, sentir, crear y disfrutar.

Comportamientos agresivos

Los niños expresan todo lo que pasa en su interior a través del comportamiento. Es importante que, como adultos, podamos entender que ese comportamiento agresivo, que no es deseable, está expresando que algo difícil está sucediendo en su interior. Si  únicamente reaccionamos a ese comportamiento inadecuado no estamos atendiendo a las auténticas necesidades de ese niño, necesidad de ayuda y acompañamiento para gestionar unas emociones o situaciones que le sobrepasan.

Acoso, abusos físicos o sexuales

Cualquier tipo de invasión física, emocional o psicológica, es susceptible de dejar una huella profunda especialmente en función de cómo actúen los adultos de alrededor para proteger al niño.  Es habitual encontrar cambios en su forma de relacionarse con adultos, con otros niños, con su cuerpo, en sus hábitos de sueño y alimentación, de estudio…

Separaciones y divorcios

Las rupturas de pareja no son fáciles y menos cuando hay hijos, explicarles la ruptura, cómo va a ser su vida, crear un ambiente de respeto hacia el otro progenitor y estar preparados para acompañarles en sus emociones es algo que facilita el tránsito por esos momentos tan difíciles para ellos, disminuyendo las sensaciones de incertidumbre, miedo, culpa, tristeza, enfado...

Ingresos hospitalarios/intervenciones médicas

Especialmente aquellas en las que un adulto de su confianza le sujeta y contiene para que no pueda “defenderse”. Los niños viven estas situaciones con dolor intenso, miedo, rabia, desconfianza y soledad al no poder estar acompañados en todos los procesos (pruebas, quirófano, despertar…).

Adopciones y acogimientos

Generan muchos conflictos en las familias por la dificultad de todo lo que supone haber sido adoptado, sus diferencias con el resto de personas que no han sido adoptadas, sus tempos e individualidades en función de su historia, el apoyo que necesitan y que, en ocasiones, entra en conflicto con las necesidades del resto de miembros de la familia. Todo ello, sin olvidar que la familia que adopta también tiene un pasado, sus expectativas y desgaste. Por lo que es necesario tener en cuenta todos estos factores y a todos los miembros.

Bullying y dificultades escolares

El área escolar es muy importante para todos los niños, en la convivencia se generan dificultades de relación, conflictos… que si no se gestionan de forma sana producen cambios de humor, del sueño, de la alimentación, de concentración y atención, pudiendo hacer mella en las creencias sobre los demás o uno mismo.